Durante el noviazgo vivimos un momento mágico, de gran felicidad y con la sensación de estar soñando despiertos. Nos sentimos perdidamente enamorados, sentimos un frío en la barriga sólo de saber que vamos a encontrar con la persona amada y cuando estamos cerca de ella, nuestro corazón acelera. Aquella persona se convierte en la dueña de nuestros pensamientos, sonreímos a la boca y estamos seguros de que es ella la que queremos a nuestro lado para el resto de nuestra vida.

Después de algunos años de matrimonio, rutina, trabajo y preocupaciones con la casa y los hijos, percibimos que algo está diferente, nos sentimos desmotivados, y preguntamos qué sucedió con aquella pareja que antes se amaba tanto y hacía cuestión de demostrar ese amor. En el caso de que se trate de una persona que no sea de su familia, no es la primera vez que se hace el amor. una vez. ¿Es el orden natural de las relaciones? ¡No! No necesitamos sostenernos de aquella época porque podemos y debemos hacer de nuestro matrimonio una continuación del noviazgo.

Una de las claves para el éxito en el matrimonio es nunca dejar que la llama del noviazgo se apague. Una relación a dos necesita ser construida y alimentada con amor todos los días. El psiquiatra, internacionalmente reconocido, el Dr. Gerald G Jampolsky dijo cierta vez que el amor está presente en todos, es una característica innata. Si el amor existe dentro de nosotros, somos capaces de vivirlo y demostrarlo.

Todo lo que es valioso e importante tiene un precio. Si lo anhelamos verdaderamente, necesitamos estar dispuestos a trabajar para conquistarlo. A pesar de que no existe una fórmula mágica, podemos reflexionar sobre algunas actitudes que van a hacer la diferencia:

1. Aprecie lo que tiene y enfoque en las calidades

Ninguno de nosotros es perfecto, por qué nuestro cónyuge sería? En la época del noviazgo, él ya poseía muchos de los defectos que “no soportamos” hoy. En lugar de reclamar o irritarse debemos enfocar en las cualidades que posee y apreciar a la persona que tenemos a nuestro lado. De esta forma, nuestro corazón y mente estarán tan ocupados observando el lado bueno de la otra persona que no tendrán espacio para disminuir nuestro amor por ella.

2. Elogie más

¿A quién no le gusta recibir elogios? ¿Recuerdan cómo alabamos y cómo eso era bueno en la época del noviazgo? La persona elogiada se siente más amada, más feliz, más segura y con su autoestima enriquecida. Al alabar, no debemos generalizar, necesitamos ser más específicos. Por ejemplo, en vez de decir: “Estás muy bonita / o hoy”, dile: “Te has quedado aún más bonita con ese pelo o con ese vestido / con esa camisa”. De acuerdo con la psicoterapeuta de parejas Margarete Voli, “Comentarios positivos hacen que el otro se sienta admirado, fortalece la relación y aún aumenta el deseo sexual”.

3. Demuestra tu amor

En el día a día hay varias maneras simples de demostrar nuestro amor y hacer que la persona amada se sienta recordada. En el caso de que se trate de una persona que no sea de su familia, no se deje engañar a los demás. eso hace muy bien.

4. Haga cariños

Mientras que somos novios cambiamos cariños todo el tiempo y no queremos desglosarnos. Casarse no significa dejar de lado o poner estas demostraciones de afecto en segundo plano, es muy importante tocar a la persona amada. Necesitamos caminar de la mano, abrazar, besar, hacer café, ver una película juntos en el sofá.

5. Reserven un tiempo a solas

Tienen un día de la semana para ser el día de ustedes, para disfrutar, salir y conversar. Se van a cenar fuera, ir al cine, caminar en un parque, pasar un fin de semana en algún lugar que quieran conocer. Si el dinero es un problema, hagan una cena romántica en casa misma, se sorprendan el uno al otro. Recuerde el tiempo de noviazgo, lo que les gustaba hacer juntos y luego hacer de nuevo. Es importante también no olvidarse de reservar un tiempo para la intimidad de la pareja.

6. Haga la voluntad del otro de vez en cuando

Es importante ceder y hacer la voluntad de aquel que amamos. Estos pequeños actos de gentileza hacen que el otro se sienta respetado, se sienta importante y amado. ¿Le encanta ver un partido de fútbol y usted no? ¿Qué tal hacer una sorpresa y ver el juego con él? ¿Le gusta batir la pierna en el centro comercial? Tarde un sábado para acompañarla y aprovechar para conversar y almorzar juntos. Nada impide también dejarlo jugar con los amigos o animarle a pasar un tiempo con las amigas. Así cada uno tiene su espacio, su tiempo libre y su individualidad, lo que ayuda y mucho en la relación. Cuando estén de nuevo juntos, estarán felices y tendrán mucho que hablar. La relación de ustedes va a madurar mucho a medida que piensen más en el otro que en ustedes mismos.

7. Cuide de usted

No es porque estamos casados ​​que no necesitamos más para arreglarnos y preocuparnos de quedarnos lindos el uno para el otro. Es muy importante invertir en la sensualidad y mostrar al cónyuge que todavía tiene muchos motivos para estar más apasionado por nuestra belleza.

Mantener el amor del noviazgo en el matrimonio da trabajo, exige una actitud consciente, una búsqueda constante por mejoras, pero vale la pena. La autora del libro “Así en la Tierra como en el cielo”, Patricia T. Holland dijo que “el amor, así como la gente, es probado por la llama de la adversidad”. Lo importante es estar dispuestos a actuar con sabiduría y nunca acomodarnos, sólo de esa manera sentiremos aquella sensación agradable del noviazgo, nos sentir más unidos y felices.

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